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““Palabras de Consejo”: manifestación del Espíritu”

El don o palabra de consejo está directamente ligado al Espíritu Santo de Dios. Cuando se tiene el don de consejo actuamos como instrumento de Dios a través del Espíritu Santo para discernir los caminos y opciones de saber orientar y escuchar. Distinguir lo correcto de lo incorrecto, lo verdadero y lo falso.

Si reconoces este don en ti puedes tener completa confianza y dependencia del Espíritu Santo, porque será tu guía para decirte qué debes hacer, enseñar y aconsejar en sabiduría y amor.

Podríamos dividir las palabras de consejos en tres funciones:

1.- Tener la dependencia total del Espíritu Santo para hacer todo. Alcanzar tal fin demanda que nuestros oídos estén prestos para escuchar la voz de Dios y así tomar las decisiones correctas. Sin embargo, lograrlo amerita de una íntima relación con Dios diariamente y en tiempos prolongados para relacionarnos de manera eficaz con nuestro Creador, conociendo lo que Dios piensa, siente y espera de mí.

La búsqueda constante de Dios en intimidad es lo que nos permitirá reconocer su voz cuando nos hable para tomar una decisión, a través del Espíritu Santo. En tal sentido, debemos tener una dependencia absoluta.

2.- Para enseñar: esta función está íntimamente relacionada con el don palabras o don de sabiduría. El don de consejo nos permite escuchar a Dios para enseñar lo que Él quiere, guiados por su Espíritu. El don de sabiduría nos permite entrar en las profundidades de Dios y entender lo que favorece y perjudica el plan de Dios en nosotros.

La sabiduría de Dios nos permite conocer lo que Él tiene para nosotros.

Cuando enseñamos con palabras de consejo estamos dirigidos por el Espíritu para hablar a otros lo que realmente necesitan aprender. Lo podemos hacer conociendo el corazón de Dios, recibiendo su revelación y sabiduría. Enseñar sin ser guiado por el Espíritu Santo, sin tener su revelación y sin sabiduría, es palabra y enseñanza de hombre que no produce transformación en una persona.

3.- Tener el don de consejo es tener la gracia dada por Dios para escuchar la necesidad emocional de una persona y pedir al Espíritu Santo que te dé las palabras que necesita la persona para ser sano y libre.

El Señor quiere mostrar su amor para que entiendas que no importa lo que te hayan hecho, ni la grandeza de la herida que tengas. Él te ama, te valora y debes vivir con esa verdad. Eres y siempre serás amado por tu Padre celestial. Aprende a vivir con esa identidad que Dios te ha dado. Es la que debes creer. “Eres amado y valioso para Dios”.

Rosana Peñalver
Intercesora
Caracas, Venezuela
29, Junio, 2020