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¿Cómo oramos frente a una crisis económica?

Es muy importante saber que ninguna crisis puede darse sin la voluntad de Dios, pues el Señor utilizará los tiempos difíciles para que enfoquemos nuestra atención en Él. A continuación comparto 7 pasos para hacer frente a una crisis económica.

1. Tener un corazón alegre.

Aunque parezca difícil y muchas veces cuesta, debemos alegrarnos con lo que tenemos. También por lo que podemos hacer por otros. Un corazón alegre y una buena actitud es muy importante en medio de una crisis económica. De lo contrario, Dios no va a obrar.

Corintios 9:7 dice: “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.” En cualquier situación en la que te encuentres, ten un corazón alegre y agradecido a Dios.

Hebreos 13:5 dice: Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré…

Lo anterior significa que debemos aprender a vivir sin avaricia, contentos con lo que tenemos ahora.

2. Confiar completamente en las promesas de Dios.

Una de las promesas que se encuentran en la Biblia está en 2 Corintios 9.6, que dice: Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

Debemos aprender a confiar en la Palabra de Dios. No una parte de la Palabra sino en toda. Dios nos dice que, si damos generosamente, generosamente recibiremos. Si ofrendamos y diezmamos Él promete bendecirnos. No solo durante la crisis, sino en todo tiempo. Es una promesa de Dios.

3. Buscar primero el Reino de Dios.

Por su parte, Mateo 6:31-32 refiere lo siguiente: No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

Muy sencillo: no debemos preocuparnos por la comida, por la vestimenta u otros asuntos. Debemos ocuparnos por las cosas de Dios. Y Dios se va a encargar de proveer.

Los versos 33 y 34 dicen:

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

4. Practicar los principios bíblicos.

Lucas 6:38 dice: Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

“Dad y se os dará” Ese es un principio bíblico que podemos practicar no solo cuando traemos nuestros diezmos y ofrendas a la Iglesia, sino también en nuestro día a día con las personas que nos rodean.

Este principio bíblico no debe ser quebrantado. Yo creo que Dios da y multiplica si damos alegremente. Debemos aprender a practicar los principios bíblicos.

5. Ser Sabios y ahorrativos.

Debemos ser sabios con nuestro dinero. Debemos ahorrar dinero, pero no atesorarlo. Podemos gastar el dinero, pero con discreción y control. Y debemos regresarlo al Señor con gozo.

Desde luego, debemos usar nuestro dinero para ayudar a otros, pero con discernimiento y la guía del Espíritu de Dios. No es malo ser rico, pero sí es inapropiado amar el dinero. No es malo ser pobre, pero sí lo es gastar el dinero en cosas triviales. El mensaje consistente de la Biblia sobre el manejo del dinero es ser sabios.

6. La Oración.

En este sentido, Juan 14:13 nos ofrece los aspectos medulares inherentes a la oración: todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo

Si nos acercamos en oración al Padre y pedimos en el nombre de Jesús, Él responderá y nos dará conforme a su voluntad.

También Santiago 4:3 dice: Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites. A veces no tenemos porque no pedimos o no sabemos pedir. Cuando aprendemos a pedir correctamente Él responde a nuestra petición y se complace en ella.

7. Debemos Trabajar.

¡Señor, no tengo empleo!, pero no trabajo desde hace 4 años. Esta no es la forma correcta de actuar... Sí, Dios provee. Pero también hay que trabajar. A veces oramos y no trabajamos. Orar sin trabajar es vanidad. Y si trabajo y no oro es orgullo.

Por su parte, Efesios 4:28 nos dice lo siguiente: El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

Pablo iba a predicar el evangelio y ganar almas pero hacía tiendas. Significa que trabajaba. No debemos quedarnos con las manos cruzadas. Debemos trabajar.

Jesús Hernandez
Intercesor
Caracas, Venezuela
25, Mayo, 2020